La manifestación de los electrones han tenido desde la Antigüedad una doble cara. Podían ser estáticos e inofensivos como los de un trozo de ámbar, que al ser frotado atraía pequeños objetos, o violentos y temibles, como los que sintieron muchos pescadores del Mediterráneo por el calambrazo de un pez torpedo atrapado en sus redes. […]

a través de Recopilación de relatos #PVelectricidad — Café Hypatia

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