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“El 29 de octubre de 2003, una botica de Sevilla dispensaba por primera vez la medicación prescrita a un paciente sin que presentase papel alguno. Había nacido la receta electrónica española. Otro 29 de octubre, pero en esta ocasión en 2013, más de veinte millones de pacientes de quince regiones (ver tabla) estuvieron invitados a conmemorar la primera década de vida de la e-receta, por su condición de beneficiarios de ella. Una ‘fiesta’ en la que no participaron los pacientes de La Rioja y Castilla y León, los únicos que todavía acuden a las boticas con las prescripciones en la mano.

Para algunos, como Cecilio Venegas, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz, la primera década de vida de la e-receta española presenta “muchas más luces que sombras”. Otros tienen una valoración contraria, sin que ninguna parte quede exenta de razón. Y es que, si algo ha caracterizado la introducción de la e-receta en España es la disparidad en tiempos, formas y resultados. Por ejemplo, las luces son aportadas por regiones como Andalucía, Extremadura, Canarias o Baleares, pioneras en la implantación, hace ya varios años, de este sistema. En algunos casos, como Andalucía, sus farmacéuticos acaban de estrenar la versión 3.0 de su receta XXI, la cual destaca “por su robustez, facilidad en la comunicación con el médico y más herramientas integradas para el seguimiento farmacoterapéutico”, enumera Javier Tudela, presidente del COF de Málaga.

Pero sombras, como las meigas, haberlas, haylas. A la todavía ausencia de este sistema en algunas regiones se añade su lento despliegue en otras, así como diversos pasos en falso dados en estos años. Sirva la Comunidad de Madrid como ejemplo, donde se anunciaron sendos fallidos pilotajes en 2007 y 2009. Finalmente, ha sido en 2013 cuando sus boticas han empezado a trabajar con e-receta. También Castilla y León tuvo una primera experiencia infructífera en 2009 sin continuidad.

A la hora de repartir responsabilidades, conviene asimismo centrar las miradas en el Ministerio de Sanidad. En concreto, por su falta de liderazgo y el ‘papel mojado’ en el que han quedado convertidas normas como el Real Decreto-ley 9/2011, que reflejaba que la e-receta debía estar implantada y ser interoperable en todo el SNS “antes del 1 de enero de 2013″. No solo se ha incumplido este plazo sino que regiones como Madrid no vislumbran su total implantación antes de julio de 2014.”

Noticia extraída de El Global. Para más información aquí

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