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Por estas fechas se conmemora el 30 aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, uno de los personajes más famosos de su época convertido hoy en referente gracias a los muchos seguidores de sus programas de TV “El Hombre y la Tierra”. Hoy podemos disfrutar de esta serie de 25 DVDs, junto con la enciclopedia de Fauna Ibérica y europea y otras publicaciones sobre su vida y su obra en la estantería monográfica de la biblioteca: “Félix Rodríguez de la Fuente”.

Félix Rodríguez ha sido una gran influencia en mi vocación de naturalista y biólogo (en proceso) desde cuando alcanzan mis primeros recuerdos hasta el momento en que escribo estos párrafos. Félix dejó un legado que ha sido borrado del mapa e inutilizado, en una época donde se podía destruir el medio ambiente tranquilamente, supo hipnotizar frente a la pantalla a millones de espectadores que aprendieron a ver la naturaleza y la vida con una nueva mirada.

La infancia de Félix transcurrió en los páramos de su Poza de la Sal natal, en la provincia de Burgos. La naturaleza por aquellos entonces era más salvaje que ahora y todavía conservábamos mayor riqueza biológica. Hay varias anécdotas que marcaron su futuro destacando las que tantas veces se han dicho en los especiales sobre su vida por ejemplo la enemistad del hombre y el lobo que él vivió en primera persona. En una batida para matar un lobo que había devorado varias cabezas de ganado, Félix contempló por primera vez a la bestia…y comprobó que no era tal, que era un animal precioso y mágico. Muchos dicen con cierta razón que de no ser por Félix ya no quedarían lobos y la verdad es que la regresión de nuestro gran carnívoro ha sido inmensa en el siglo XX. Félix no quería el mal para los pastores pero desde luego tampoco quería perder a esta joya faunística, muchos de sus esfuerzos se centraron en dar a conocer el comportamiento del lobo y desmitificar esa imagen perversa casi demoníaca que pesaba sobre el cánido. Basándose en los métodos del premio Nobel Konrad Lorenz logró adentrarse en el mundo del comportamiento de los lobos llegando a ser jefe de una manada. Otro de los ejes importantes de su vida fueron los halcones y de nuevo tenemos que remontarnos a la infancia. Una vez estaba agazapado con unos amigos viendo patos y se sorprendieron de que no echaran a volar como era habitual, al parecer había un halcón sobrevolando la zona. Tanto se acercaron a los patos que ya no les quedó otra opción que volar y claro el halcón se lanzó como el proyectil viviente que es a cazar a uno de ellos. Félix quedó impactado por aquella secuencia de caza.

Ya en sus años universitarios Félix empezó a hacerse un nombre por haber resucitado el arte muerto de la cetrería. Compró una ingente cantidad de libros medievales de muchos países y junto a otros jóvenes inquietos dieron vida de nuevo a esta forma de caza .La parte negativa es que mucha gente se animó y salió a los montes a sustraer huevos de rapaces de nidos lo que mermó las poblaciones de estas aves. A raíz de su amor por la cetrería desarrolló un método aún empleado de erradicar aves de los aeropuertos, el más eficaz conocido hasta la fecha: emplear aves rapaces. Esto se llamó operación Baharí y lo que empezó en el aeropuerto de Barajas se ha extendido posteriormente a otros lugares.

Allá por 1952 España trataba de comprar petróleo a los árabes .El rey Saúd de Arabia se había comportado amablemente en sus viajes a nuestro país por lo que a los diplomáticos españoles les tocaba devolver la hospitalidad viajando a Oriente y realizando algún regalo. El rey Saúd se podía considerar el último rey cetrero del mundo y soñaba con tener un halcón baharí (subespecie mediterránea del peregrino) como así lo hizo saber a los políticos de Franco. Félix conocía el viejo código cetrero y sabía que antaño la entrega de animales como este había sido símbolo de paz y confraternización, así afrontaba él este encuentro histórico. Tenía que capturar una pareja de estos halcones, entrenarlos y viajar en misión diplomática a Arabia.

Por todos es conocida la relación de Félix Rodríguez de la Fuente con las personas más importantes que se puedan imaginar. Tuvo una relación directa con Franco, con el primero príncipe y luego rey Juan Carlos, con Adolfo Suárez y un largo etcétera, no es de extrañar que a comienzos de los cincuenta, lejanos aun los éxitos de Félix en la divulgación pero conocido por haber resucitado el antiguo arte de la cetrería, él fuera el elegido para llevar a cabo esta labor. La misión diplomática llegó a Arabia y fue llevada a palacio, al parecer Félix no se mostró muy contento del choque cultural que era ir ellos con chaquetas y pantalones. En la recepción oficial aún no se habían mostrado los halcones hasta que uno de ellos se movió sonando de ese modo los cascabeles, todos miraron y el rey bajando del trono se lanzó hacia los halcones mientras exclamaba: ¡Baharí, Baharí!

A través del traductor invita a Félix a permanecer en el país.

El objetivo empresarial del viaje se cumplió en breves días pero Félix permaneció una semana más en el palacio de Nasyriya viéndose a diario con el monarca para debatir durante horas sobre cetrería, fue un encuentro enriquecedor para ambos, Rodríguez de la Fuente amplió sus técnicas y conocimientos al conocer de primera mano el modo de entender la cetrería en tan lejanas tierras, una de las cunas de tan antigua disciplina.

Félix fue llevado al desierto de Rub’ donde contactó con beduinos y pudo asistir a la caza de hubaras desde coches, algo que le desagradó profundamente al considerar que de este modo el cazador gozaba de demasiada ventaja. Cabe decir que la caza de hubaras sigue realizándose en algunos puntos del norte de África pese a la oposición de numerosos colectivos dados su estado de conservación.

Un día el príncipe heredero Abdallah ben Abdul -Aziz lo llevó a su halconera retándolo a que adivinase cuál era para su juicio el mejor halcón entre ochenta que había, él eligió un halcón sacre llamado Shamal a lo que el árabe asintió dándole la razón y se lo regaló. A Félix le parecía un regalo excesivo pero tuvo que aceptarlo.

También a través de la cetrería empezó a aparecer en los medios incluso con una pequeña aparición en TVE. La gente inundó de cartas al director de la televisión pidiendo que volviera el hombre de los pájaros y así fue ganando cada vez más y más minutos hasta lograr ser quien fue. Además por estas fechas comenzó a trabajar escribiendo artículos sobre expediciones por África para algunas revistas de la época.

Aurelio Pérez se acabó convirtiendo en uno de los naturalistas más carismáticos de España y ganó cierta fama por su labor como cuidador de muchos de los animales que participaron en la realización del Hombre y la Tierra a los que también amaestró en numerosas ocasiones. Una anécdota de las más interesantes les sucedió una vez que perdieron un halcón y como pasaban los días y no aparecía decidieron avisarlo por radio. Recibieron un aviso de que estaba en Calahorra, iba a ir Aurelio pero les comunicaron que si no iba Félix no se lo daban así que tuvieron que ir ambos. Al llegar allí les estaba esperando toda la localidad en la calle ya que la popularidad de Rodríguez de la Fuente crecía como la espuma. Lo gracioso llegó cuando a la hora de entregar el pájaro resulta que no era el pájaro, se la estaban intentando colar a ambos, al parecer Félix se quedó cariacontecido y miró a su secretaria y a Aurelio. Velozmente y con el mayor de los disimulos como si no se hubiera dado cuenta dijo “Aurelio ya ha aparecido el pájaro, cógelo” así que se lo llevaron.

Queda evidente que antes de El hombre y la Tierra el doctor Rodríguez de la Fuente ya era muy popular y valorado. La mítica serie fue el culmen, lo que perduró.

Son francamente recomendables todas las producciones previas al Hombre y la Tierra, y no hablo sólo de TV sino de radio y libros. No puedo olvidar mencionar la enciclopedia Fauna con preciosas ilustraciones, una referencia durante años, ni tampoco puedo olvidar los cuadernos de campo, 60 joyas que tengo el orgullo de tener en mi poder y los cuido como si fuesen oro. No sabría decir cuántos artículos en revistas de la época sobre viajes a África, cetrería o etología del lobo pudo publicar .Por desgracia buena parte del archivo radiofónico se ha perdido pero muchos afirman que en este medio se vio al Félix más puro, ante los micrófonos sólo estaba su inolvidable voz dando forma al rico castellano con que se expresaba (le propusieron para la real academia española de la lengua).

El Hombre y la Tierra fue no obstante el programa que le dio reconocimiento mundial con más de 800 millones de espectadores por todo el globo. ¿Quién no recuerda la sintonía? Y tantas escenas memorables: el águila llevándose al cabrito, la anaconda lanzándose al cuello, los presagios sobre el lince y el estado alarmante de los humedales, el interior de nidos de abejaruco, el cerro Autana en Venezuela, el cormorán Rafael, el experimento con el alimoche, la muestra del efecto de los venenos en el campo, los pastores tras los lobos…y podría seguir dando ejemplos hasta mañana. Algunos críticos se han cebado al saber que algunas escenas-el 40 % o menos del total de la serie- se filmaron en terrenos controlados con animales troquelados. La técnica del troquelado consiste en tener en semicautividad animales salvajes intentando que no pierdan sus conductas naturales, se emplea en muchos más documentales de los que podríais imaginar, lo que pasa es que no lo sabéis. Hay que darle a esta serie el enorme mérito que tuvo, está filmada en formato cine y el equipo era realmente complejo de transportar por la naturaleza. El ritmo de rodaje era frenético con varios equipos repartidos por la península. Félix era tozudo, llevaba a todo su equipo humano al límite, exigía mucho, algunos abandonaban el rodaje a las pocas semanas…pero todo tiene su parte positiva y negativa. En este caso la positiva fue que inventaron técnicas de filmación de documentales innovadoras que marcaron un antes y un después, secuencias que mostraban el comportamiento natural de los animales lo cual hasta entonces no siempre se conseguía. Félix había conseguido en unos años cambiar la mentalidad de un país en la manera de afrontar su relación con el medio ambiente además de dar a conocer sobre todo a los más jóvenes (siempre consideró que los niños eran el futuro y todos los esfuerzos debían centrarse en ellos) las maravillas que la naturaleza podía ofrecernos si vamos al campo con una mirada rica.

El 14 de marzo de 1980, España se levantaba con la trágica noticia del fallecimiento en accidente de avioneta de Félix Rodríguez de la Fuente, Teodoro Roa y Alberto Mariano. Filmaban una carrera de perros de trineo en Alaska, era el 52 cumpleaños de Félix quien esa misma mañana había afirmado que “aquel era un lugar maravilloso para morir”. Doce horas antes de su muerte se hallaba en plena forma y haciendo ya planes para dos nuevas filmaciones: una sobre los albatros de Córdoba (ciudad de Alaska, a pesar del nombre) y otra sobre las islas Aleutianas, rosario de islas que acercan Alaska al Japón y a Siberia. Además se dice que quería hacer un documental sobre el mundo taurino (que tenía una primera escena ya rodada), otro sobre los perros del planeta y otra gran serie en Asia.