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Ecología de peces

Siempre me ha fascinado el modo el que todos los componentes de la tierra, y en general de la naturaleza están conectados: las corrientes oceánicas, atmosféricas, los ciclos de nutrientes, la convivencia entre las distintas especies… En definitiva,  todo tiene su lugar y su función en la naturaleza para conseguir el correcto y, casi siempre, perfecto funcionamiento.

Cuando terminé la carrera, ahora no recuerdo muy bien el porqué, acabé formando parte del grupo de Ecología de Peces. En aquel entonces pensé: ¿Peces de río? ¿A quién le importa qué comen los peces? ¿Para qué sirve saber cuantos años tiene un barbo o una carpa? Tengo que reconocer que las campañas de recogidas de muestras en el campo resultaban bastante divertidas para una bióloga “de bota” recién licenciada , pero bastante a menudo me preguntaba “¿qué hago yo aquí?.

Algún tiempo más tarde, por estas cosas que tiene la vida de estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado, tuve la oportunidad de comenzar mi Tesis Doctoral, titulada “Estructura y funcionamiento de las redes tróficas en los ríos de régimen mediterráneo: el papel de la escala espacial”, con la que además iba a tener la posibilidad de trabajar con macroinvertebrados. Por esta razón, he pasado varios años en el departamento observando bajo la lupa qué comen los barbos, bogas, cachuelos,… y contando e identificando larvas de insectos.

Para desarrollar los objetivos de mi tesis, y una vez finalizado el trabajo de laboratorio, tomé todos los componentes de los ríos, que hasta el momento había estado estudiando por separado, y comencé a analizar la forma en que éstos se conectan a partir de sus relaciones tróficas (quién se come a quién).  Desde ese momento empezó a fascinarme cómo puedes llegar a conocer cuales son las reglas que rigen un ecosistema analizando este tipo de conexiones y cómo puedes crear un modelo que represente el ecosistema. De este modo, puedes simulaciones de pérdidas o introducción de especies y así, tener una idea de las posibles consecuencias, información muy valiosa a la hora de realizar cualquier tipo de gestión para la conservación.

De este modo, casi sin darme cuenta, acabé trabajando en lo que siempre me había gustado. En el momento en que se adquiere la madurez suficiente como para unir los conocimientos teóricos con lo real, te das cuenta de que el mundo de la investigación te proporciona infinidad de herramientas para conseguir trabajar en lo que uno llegó a desear durante la carrera.

Durante todo este proceso se pasa por momentos bastante duros, creo que todo doctorando ha tenido alguna vez la tentación de abandonar. No obstante, cuando consigues superar las numerosas adversidades que se te presentan merece bastante la pena, tanto a nivel profesional como personal.

Actualmente me dedico a estudiar el funcionamiento de los ecosistemas de ríos y embalses a partir del conocimiento de sus redes tróficas y tengo la suerte de poder decir que me encanta mi trabajo. Así pues, animo a todos aquellos a que encuentren fascinante algún aspecto de la naturaleza a que busquen su lugar dentro del mundo de la investigación, aunque quizás algunos ya lo hayan encontrado y todavía no lo saben.

Ramoni Sánchez-Carmona

Grupo de Peces del Dpto. de Biología Vegetal y Ecología